PLASMA RICO EN PROTEINAS (PRP) EN ASTURIAS

Cuando la mejoría está en nosotros mismos

El Plasma Rico en Plaquetas (PRP) es un tratamiento biológico que utiliza la propia sangre del paciente para estimular la regeneración celular y mejorar la calidad de la piel.
Mediante un proceso de centrifugación, se obtiene un concentrado de plaquetas con alto contenido en factores de crecimiento y citoquinas, capaces de activar la producción de colágeno, mejorar la irrigación y acelerar los procesos de reparación tisular.
Es una terapia segura, natural y personalizada que aprovecha el potencial regenerativo del propio organismo.

Sobre el Procedimiento

El tratamiento se realiza extrayendo una pequeña cantidad de sangre del paciente, que se centrifuga para aislar el plasma rico en plaquetas.
Posteriormente, este concentrado se aplica mediante microinyecciones o en combinación con otros procedimientos médico-estéticos, como el lipofilling o la nanograsa, para mejorar la integración de los injertos y optimizar los resultados en rejuvenecimiento cutáneo y remodelación del contorno facial.

El PRP también puede emplearse de forma aislada en rostro, cuello, escote o manos, mejorando la luminosidad, textura y elasticidad de la piel.
El procedimiento es totalmente ambulatorio, no requiere anestesia ni reposo, y permite la reincorporación inmediata a la vida cotidiana.
Los resultados aparecen de manera progresiva a lo largo de las semanas posteriores, con una mejora visible en la calidad del tejido.

¿Para quién está indicado?

El tratamiento con PRP está indicado para hombres y mujeres que desean rejuvenecer su piel de forma natural, sin recurrir a técnicas invasivas.
Se recomienda especialmente en casos de:

  • Piel apagada, con pérdida de firmeza o elasticidad.
  • Cicatrices o marcas producidas por acné, intervenciones o traumatismos.
  • Tratamientos complementarios de injertos grasos, para mejorar su integración.
  • Prevención del envejecimiento cutáneo, en pieles jóvenes o maduras.

Gracias a su seguridad y compatibilidad, el PRP puede combinarse con otros tratamientos médico-estéticos para potenciar los resultados de rejuvenecimiento facial o corporal.

Cada caso se valora individualmente para diseñar un tratamiento adaptado a las necesidades de cada paciente.

Objetivo del tratamiento

El objetivo del PRP es regenerar, revitalizar y mejorar la calidad del tejido desde el interior, aprovechando los recursos naturales del propio organismo.
Contribuye a una piel más firme, uniforme y luminosa, estimulando la producción de colágeno y elastina de forma progresiva.

Sobre el Procedimiento

El tratamiento se realiza extrayendo una pequeña cantidad de sangre del paciente, que se centrifuga para aislar el plasma rico en plaquetas.
Posteriormente, este concentrado se aplica mediante microinyecciones o en combinación con otros procedimientos médico-estéticos, como el lipofilling o la nanograsa, para mejorar la integración de los injertos y optimizar los resultados en rejuvenecimiento cutáneo y remodelación del contorno facial.

El PRP también puede emplearse de forma aislada en rostro, cuello, escote o manos, mejorando la luminosidad, textura y elasticidad de la piel.
El procedimiento es totalmente ambulatorio, no requiere anestesia ni reposo, y permite la reincorporación inmediata a la vida cotidiana.
Los resultados aparecen de manera progresiva a lo largo de las semanas posteriores, con una mejora visible en la calidad del tejido.

Objetivo del tratamiento

El objetivo del PRP es regenerar, revitalizar y mejorar la calidad del tejido desde el interior, aprovechando los recursos naturales del propio organismo.
Contribuye a una piel más firme, uniforme y luminosa, estimulando la producción de colágeno y elastina de forma progresiva.

¿Para quién está indicado el PRP?

El tratamiento con PRP está indicado para hombres y mujeres que desean rejuvenecer su piel de forma natural, sin recurrir a técnicas invasivas.
Se recomienda especialmente en casos de:

  • Piel apagada, con pérdida de firmeza o elasticidad.
  • Cicatrices o marcas producidas por acné, intervenciones o traumatismos.
  • Tratamientos complementarios de injertos grasos, para mejorar su integración.
  • Prevención del envejecimiento cutáneo, en pieles jóvenes o maduras.

Gracias a su seguridad y compatibilidad, el PRP puede combinarse con otros tratamientos médico-estéticos para potenciar los resultados de rejuvenecimiento facial o corporal.

Cada caso se valora individualmente para diseñar un tratamiento adaptado a las necesidades de cada paciente.