BRUXISMO EN ASTURIAS

El bruxismo no solo afecta a la sonrisa, también al descanso y al bienestar.
Mediante la aplicación de neuromoduladores, reducimos la tensión muscular y el dolor mandibular, devolviendo equilibrio y armonía al rostro con un tratamiento médico seguro, eficaz y mínimamente invasivo.

Sobre el Procedimiento

El tratamiento consiste en la aplicación de toxina botulínica tipo A en los músculos maseteros y temporales.

Su efecto comienza a notarse a las 4 semanas, alcanza su máximo entre las 5 y 8 semanas y puede durar hasta 24 semanas, requiriendo sesiones periódicas para mantener los resultados.

Las dosis empleadas varían entre 20 y 60 unidades por músculo, siendo suficiente una cantidad menor en la mayoría de los casos para obtener alivio y relajación muscular.

¿Para quién está indicado?

El uso de neuromoduladores en el bruxismo está indicado en pacientes que presentan tensión mandibular, dolor, sobrecarga muscular o desgaste dental causado por la contracción involuntaria de los músculos faciales.
También está orientado a casos que no responden adecuadamente a férulas de descarga o tratamientos convencionales, o en los que existe mala adherencia a la terapia nocturna.

Objetivo del tratamiento

El objetivo del tratamiento con neuromoduladores es reducir la frecuencia e intensidad del bruxismo, aliviar el dolor muscular y prevenir el desgaste dental.

Además, contribuye al bienestar general y a la relajación de la musculatura facial, mejorando la función mandibular y la calidad de vida del paciente.

Sobre el Procedimiento

El tratamiento consiste en la aplicación de toxina botulínica tipo A en los músculos maseteros y temporales.

Su efecto comienza a notarse a las 4 semanas, alcanza su máximo entre las 5 y 8 semanas y puede durar hasta 24 semanas, requiriendo sesiones periódicas para mantener los resultados.

Las dosis empleadas varían entre 20 y 60 unidades por músculo, siendo suficiente una cantidad menor en la mayoría de los casos para obtener alivio y relajación muscular.

Objetivo del tratamiento

El objetivo del tratamiento con neuromoduladores es reducir la frecuencia e intensidad del bruxismo, aliviar el dolor muscular y prevenir el desgaste dental.

Además, contribuye al bienestar general y a la relajación de la musculatura facial, mejorando la función mandibular y la calidad de vida del paciente.

¿A quién va dirigido el tratamiento del bruxismo?

El uso de neuromoduladores en el bruxismo está indicado en pacientes que presentan tensión mandibular, dolor, sobrecarga muscular o desgaste dental causado por la contracción involuntaria de los músculos faciales.
También está orientado a casos que no responden adecuadamente a férulas de descarga o tratamientos convencionales, o en los que existe mala adherencia a la terapia nocturna.

Cada caso se valora individualmente para diseñar un tratamiento adaptado a las necesidades de cada paciente.

Seguridad y eficacia

El tratamiento presenta un perfil de seguridad altamente favorable.

Los posibles efectos secundarios son leves y transitorios, como una ligera reducción de la fuerza de mordida o mínimos cambios en la expresión, sin complicaciones graves reportadas.

Su eficacia está respaldada por múltiples estudios clínicos y revisiones sistemáticas.